
Situados entre los ríos Duero y Hornija, los viñedos se asientan sobre suelos con gran cantidad de gravas en superficie, pardo calizos en profundidad y pobres en materia orgánica.
La extrema continentalidad del clima, la escasez de lluvias (400 mm.), la altitud (800 m.), modulan la calidad de la uva Tinta de Toro, perfectamente adaptada tras más de 600 años implantada en la zona.





